Actitud

Por Juan Ordóñez

La forma en la cual respondemos ante las diferentes situaciones en la vida, suele ser llamada actitud. Algunos la definen, más elegantemente, como “reacción afectiva positiva o negativa hacia un objeto o proposición abstracto o concreto denotado”.

Pareciera que últimamente, esta palabra ha tomado popularidad y la escuchamos por todos lados, frases como: “no me gusta tu actitud”, “esa actitud que tomas”, “bájale con tu actitud”, “con esa actitud, no consigues nada”, “excelente actitud”, o tan profundas como “la base del éxito, reside en tu actitud”, etc.

Y bueno, soltamos las frases como verdaderos conocedores del tema, haciendo gala de una autoridad moral que enorgullece. Pero la verdad es que la palabra es una “nominalización”, algo que en PNL indica que no tiene significado, ya que tiene un valor diferente para cada persona dependiendo de lo que se persiga o los objetivos a alcanzar. De donde es seguro aseverar que todas las definiciones son correctas y a la vez ninguna.

Jim Rohn (filósofo y escritor norteamericano) nos dice, “Nuestra filosofía determina nuestra actitud. La actitud determina las acciones. Las acciones determinan los resultados. Y los resultados determinan el estilo de vida”. Examinemos en ingeniería reversiva esta frase:

Los resultados determinan el estilo de vida. Es decir, si no estás teniendo o viviendo la vida que quieres, es porque hay una gran diferencia entro lo que planeaste y lo que estas recibiendo. Albert Einstein decía, “si quieres resultados diferentes, haz las cosas diferentes”. Lo que nos lleva a…

Las acciones determinan los resultados. El resultado es la consecuencia de tus acciones, esto es una ley universal (tema de futuro artículo), “causa y efecto”, no importa que hagas o como lo hagas, tendrá una consecuencia, tengas o no conciencia de ello. Simple y llano, siembro manzanas cosecho manzanas. Por lo que la acción toma relevancia. De ahí que…

La actitud determina las acciones. No podemos negar que la mayoría de nuestras acciones son realizadas en automático, dependen mucho del estado emocional, conocimiento del tema y pensamientos afines. Si tomamos acciones adoptando actitudes incongruentes con los resultados esperados, la acción resultante nos llevará a estrellarnos contra la pared. Un buen ejemplo es cuando decimos, “lo voy a hacer porque me lo pides, pero no creo que funcione”, de donde…

Nuestra Filosofía determina nuestra actitud. Esto es, dependiendo de tus creencias y conocimiento será la postura que adoptes en la vida. Estas creencias son las que marcan la pauta para la creación de la vida frente a nosotros, si tu crees que “hoy es un día malo”, esto desatará una serie de acontecimientos que influenciaran tu actitud que te llevará a tomar acciones que den como resultado que te sientas mal.

Así que si todo inicia con cómo veas y percibas el mundo a tu alrededor, y eso depende única y exclusivamente de ti, la actitud es una elección. Una elección consciente de ver las cosas desde una nueva perspectiva, modificando y cambiando de tajo patrones aprendidos, así como desechando información que sólo te ha probado, una y otra vez, que no sirve para nada, que ya no son aplicables a tu vida cotidiana.

Nuestro sistema de creencias o filosofía, define en gran forma la actitud ante cada situación. Puedes ponerte feliz por ver el vaso medio lleno, o triste por verlo medio vacío. El decir que las cosas mejoraran si adoptas una actitud positiva, no es enteramente cierto ya que el sólo hecho de “actuar”, de alguna u otra manera, no cambia tu percepción y condicionamiento acerca de tu entorno. Lo que sí ayuda muchísimo es que vayamos modificando nuestro sistema de creencias, actualizándolo de manera continua de acuerdo a la evolución de nuestro entorno. De esta forma tu accionar, será congruente con tu sentir y tu pensar. Por lo que sin mucho “rollo” mejoraras de manera natural las condiciones de tu vida en todos los aspectos.

José Tiburcio Serrizuela, futbolista de clase mundial y querido amigo, me dijo un día: “lo que le digo a los chicos es: si quieres ser futbolista primero tienes que parecerlo”. Palabras que nos invitan a reflexionar que todo comienza con una creencia: me visto de futbolista, me paro como futbolista, actúo como futbolista, me CREO futbolista, SOY un futbolista. Y al creérmelo mis acciones tendrán como resultado el cumplimiento del objetivo. Ya sé que por ahí se dice que “el hábito no hace al monje”, así que les pido que no tomen el “parecerlo” literal, tiene que ver más bien con “actuar como sí”, hay que creer para crear.

Ok, con “palitos y bolitas”: tengo un objetivo en mente, digamos, mejorar mis relaciones interpersonales. Entonces comienzo por revisar mis creencias acerca de mí y de las personas a mi alrededor, modificando y/o actualizando acorde a mi objetivo, tomando acción con una actitud congruente con el resultado buscado. Puedo comenzar por no dejar que me afecten los comentarios y movimientos de los demás, es decir, si no me saludan, yo sigo saludando, sino me sonríen yo sigo sonriendo, sino me hablan yo les sigo hablando, pues mientras no haya un hecho directo que te diga lo contrario, muy probablemente estarás asumiendo situaciones equivocadas y eso es siempre de mucho riesgo. Cambiar nuestra actitud es importante, pero más importante es cambiar los sistemas de creencia que la sustentan.

Aquí te doy algunos tips que te pueden ayudar a mejorar tu actitud.

  1. Decídete a ser feliz y encuentra placer en todo lo que hagas.
  2. Pon atención en tus pensamientos, y cuando te caches pensando negativamente, no lo evadas, acepta lo que estás pensando y asume responsabilidad por ello, luego, sí puedes mover tu atención hacia algún recuerdo que te evoque bienestar.
  3. No tomes todo tan en serio, a veces es bueno reírnos de nosotros mismos.
  4. No enjuicies y evita comparaciones.
  5. No te dejes abrumar por las críticas de otros, es sólo un punto de vista.
  6. Rodéate de personas positivas y llénate de su buena vibra.
  7. Trata a las personas a tu alrededor con respeto, dignidad y compasión. Si lo haces, serás tratado igual.
  8. Vive el ahora.
  9. Deja el YO y actúa en el NOSOTROS.
  10. Cree en ti.
  11. Sé agradecido(a).

Cambiar de actitud depende sólo de ti, y de tu convicción puesta en ello. Carl Jung decía, “Quien mira a su exterior sueña, quien mira a su interior despierta”. Despierta, es tiempo, una actitud positiva hace la diferencia entre amar lo que haces y hacer lo que amas. Haz el trabajo del espíritu con una actitud de alegría y creatividad, experimenta la vida sin problemas, pues es tu destino jugar los roles infinitos, pero estos roles no son tu ser, vive el presente, pues es el único momento que tienes. Actúa como sí, actúa como si todo estuviera bien, recuerda, la realidad está en los ojos de quien la observa.