Caminando en la Obscuridad

Por Juan Ordóñez

saliendo-oscuridad3Para que podamos vivir una vida de realización, de verdadera trascendencia y así evolucionar, debemos de tener el valor de aprender y sobre todo, aceptar caminar en la obscuridad. Sé que para la mayoría, el simple hecho de pensar en ella genera miedo, pues nos han hecho creer que representa la maldad, lo feo, lo no deseado, el drama, la adversidad, etc.

No te miento, yo pensaba igual, hasta que me di cuenta de que al excluir la obscuridad de mi vida, evitándola, me fragmentaba más. No puede haber totalidad si dejas fuera algo ¿o sí?.

Cuando decidimos “alzar la mano” y ayudar al espíritu a que viva la experiencia física, es muy fácil caer en la trampa de evadir/evitar aceptar nuestra sombra. Hemos vivido bajo un conjunto de creencias acerca de lo que significa ser espiritual, destacándose entre varias la de que ser espiritual es sólo vivir en la luz, ya sabes, las cosas bonitas, placenteras, sin dolor. Y es justo bajo esta creencia, que en vez de darle permiso al espíritu a que tome control y guíe, le damos total autoridad a nuestro ego para que nos engañe y aparte más de un verdadero camino de evolución.

Recordemos que bajo ese conjunto de creencias está la de “someter al ego”, y hoy, estoy totalmente convencido que él, al verse “amenazado” por la intención de cambio, pues después de todo, de acuerdo a esas creencias, “el ego tiene que desaparecer”, “morir”, se adaptó y nos hizo creer que sí llevábamos esa vida llena de luz, que todo era miel sobre hojuelas, y sin importar los sucesos, “experimentábamos” gozo.

Vaya lección que nos dio quien es/era considerado enemigo. Ese ego, que es tu sombra, tu obscuridad, te puso en la luz y le debes de agradecer. Lamentablemente lo hizo actuando bajo miedo, no en amor. Pero ¿quién no haría lo mismo en orden de subsistir?

Para que el espíritu nos guíe por la luz, lo que sea que esto signifique, el ego, la sombra, la obscuridad, debe de ser incluida, debe de ser aceptada. Nietzche no andaba tan mal después de todo cuando decía que la adversidad y el gozo, operan en una relación osmótica. No son lo mismo, obviamente, pero sí son directamente proporcionales, no puede existir el uno sin el otro. Así como no puede existir la luz sin la obscuridad y viceversa.

El mal no está en la obscuridad, si no en el no aceptar que de ella salimos a la luz. Si examinamos la vida de personas que han marcado huella en la historia, verás que tengo razón. Nadie puede hablar de trascendencia al sólo caminar en la luz.

Es imperativo que en esta nueva era corrijamos la falsa creencia de que una persona espiritual jamás pasa por adversidades, de que todo debe de llegar fácil y si no llega fácil o no llega, no estamos en el camino correcto.

Aceptar nuestra sombra y/o nuestro paso por la obscuridad no es doblegarnos, no es resignarnos, pues al evitar/evadir el dolor cortamos un proceso natural, un paso inevitable hacia un momento mejor.

Caminar en la obscuridad con aceptación consciente y en completa presencia, aún cuando obviamente no nos guste, no es rendirnos, es el inicio de la trascendencia hacia la luz, es el “Sí Quiero” para el espíritu, es soltar la resistencia con amor y Fe, tendiéndole la mano diciendo: “guíame hacia la luz porque ahora que te acepto aquí, ya no tengo miedo”.