Como defines tu problema, es el problema

Por Juan Ordóñez

Hemos hablado que en este año es muy importante recuperar nuestro poder interior, integrar más de lo que somos y enfocar nuestros pensamientos y sentimientos hacia lo positivo. Debemos de dejar de culpar a otros por lo que sucede en nuestra vida y tomar total responsabilidad de nosotros mismos y de nuestras acciones.

Debido a muchos de mis artículos y/o reflexiones dentro de procesos terapéuticos,  la pregunta más común que se levanta es: “Sabiendo todo eso, ¿Cómo resolver las situaciones que se presenten en mi vida?”. Y a todos les he contestado: “Loco como pudiese parecer, para mejorar tu vida, el enfoque simple pero eficaz, para superar cualquier cosa que se presente en tu camino, es darle respuesta a esta simple pregunta: ¿Qué puedo hacer yo hoy, que genere un cambio en mi vida y que no requiera el permiso de nadie más que el mío?”

Obviamente, el valor y significado de esta pregunta es directamente proporcional a tu voluntad de, primero, hacerte la pregunta. Porque digo, hay personas que buscan deseando no encontrar, y prefieren seguir culpando a los banqueros, la economía, a los políticos, a los Zs, y casi cualquier otra persona o situación, esa es una elección. Ahora, si quieres encontrar soluciones, te invito a que sigas leyendo.

Una clave importante para superar los desafíos de la vida radica en la forma en que definas las situaciones de tu vida, si las defines como problemas, entonces tendrás problemas, y aún peor, si las defines como un problema imposible, entonces no encontrarás muchas opciones, si no es que ninguna. La definición de lo que te sucede, tiene la llave para la solución. Tú eliges, con tu definición, entre recoger migajas o el pastel completo. Siempre hay opciones  si tienes disposición a dar los primeros pasos.

El otro día en uno de nuestros grupos de apoyo, guía y desarrollo personal alguien comentó: “seguimos haciendo hincapié en el individuo y sus opciones para tomar control sobre su vida. Y yo pienso, que en el mejor de los casos, sólo podemos guiar nuestra vida, pero ciertamente no la controlamos, pues también cuenta el papel de la gente a nuestro alrededor. Detrás de cada gran individuo (vida) hay un gran sistema de apoyo, nadie hace nada solo”.

Aunque cerca de entender la idea, nuestro compañero cayó en una percepción errónea muy común  y que da pauta a N cantidad de debates, dicha percepción es: Que el juego de la vida es acerca de cómo controlar algo fuera de tu propio ser. Aquí es donde la mayoría se confunde en su búsqueda de propósito y significado, así que ahí te va nuevamente, no se trata de controlar lo que sucede en tu vida, pues hay muchos factores involucrados, lo que sí puedes controlar es cómo responder a lo que sucede, pues independientemente de la situación, siempre hay, al menos, una elección acerca de cómo  hacerlo, de que acciones tomar.

El desafío es simplemente tomar una decisión, moverte hacia adelante, no importa cuán pequeño e insignificante sea tu paso, es un paso que te pone en el camino a la solución.

Un ejemplo de esto lo vimos en la película “La vida es bella”, donde un padre junto con su hijo son llevados a un campo de concentración, la forma en que el padre del niño “respondió” a las situaciones que se presentaron, marcaron la diferencia. La manera en que definió su situación y su libertad para elegir lo que sólo dependía de él, generó el cambio. ¿Mejoró su situación? No, ¿Su forma de responder a la situación cambió su vida? Sí, totalmente, porque la elección de permanecer firme en su propia experiencia interna les permitió prosperar con el tiempo y a su hijo sobrevivir.

Recuerda, el puro pensamiento positivo no funciona por sí mismo, necesita de la emoción positiva que genera en conjunto, una acción positiva. “¿Qué puedo hacer yo hoy, que genere un cambio en mi vida y que no requiera el permiso de nadie más que el mío?” Esta simple pregunta, al ser respondida, allanará el camino para encontrar las soluciones a lo que está bloqueando tu camino.

Seguro que hay más piezas del rompecabezas, sin embargo, sin importar dónde te encuentres, siempre habrá algún pequeño paso que dar para comenzar a avanzar.