Enciende tu SPS, reposiciónate en la vida.

Por Juan Ordóñez

Hoy todo se mueve rapidísimo, tanto, que un día algo es excelente y al otro ya no tanto, fluye tal cantidad de información, que ni con un expreso doble logramos mantener el enfoque ante dichos cambios, y claro, la pregunta inmediata es ¿Se puede mantener el paso? ¿Puede ser esto posible? ¿Cómo puedo lograrlo? Porque a tal velocidad, es como si estuviéramos en el limbo, la constante es: “confusión”. Y aún cuando ya existen dispositivos llamados GPS por sus siglas en inglés, “Global Positioning System” (sistema de posicionamiento global), que por medio de una señal satelital te ayudan a encontrar tu destino, no existe dispositivo, al menos inventado por el hombre, para que encuentres tu camino en la vida, para que encuentres tu verdad.

Lo bueno, y como les he dicho muchas veces, Dios no da paso sin guarache, por lo que incluyó, en cada uno de nosotros, un SPS (Sistema de Posicionamiento del Ser), dicho dispositivo es tu intuición, y para tener mayor acceso a él y/o actualizarlo, necesitas conocerte y aceptarte profunda y completamente. Es necesario saber qué es lo que soy, quién realmente es esa persona que día a día miro al espejo, pues al redescubrir quién soy, me ubico rápidamente en el mapa de la vida y es mucho más fácil apuntar y dirigir mis pasos hacia donde quiero ir, pero no sólo eso, también soy localizable para recibir todas la bendiciones que Dios, el universo, la inteligencia infinita, o como quieras llamarle, tiene para mi.

Si seguimos dejándonos llevar por las falsas guías externas que nos abruman diariamente y que sólo nos mantienen caminando en círculos, literalmente extraviados de nuestro verdadero camino, mantendremos esa sensación de vacío, sin motivación, sin rumbo, viviendo una vida monótona, en blanco y negro. ¿Te imaginas que te quiten tu tele de pantalla plana alta definición, para que veas la vida en un monitor blanco y negro? Mas o menos eso hacemos nosotros diariamente, nos autolimitamos en todos los sentidos, ya sea porque “estoy enfermo”, “cansado”, “sin trabajo”, “sin comprensión”, “sin amor”, “sin dinero”, sin, sin y la lista continúa. ¿Cuál es la necedad de enfocarnos en lo que no tenemos?

Si te enfocas en lo que no tienes, te generas frustración y total confusión, te vas para abajo y te hundes en depresión y/o desesperación buscando soluciones efímeras, como drogas, alcohol, sexo y/o consumismo, que sólo te traerán más dolor y sufrimiento, “pan con lo mismo”, decía aquel comercial. Y no me mal interpreten, no soy persinado, sólo te invito a que te hagas responsable de tus acciones, apoyarte en cualquier agente externo para “remediar” tus “problemas”, es evadir tu responsabilidad, es entregar tu poder a algo/alguien más.

La confusión no es tan mala como parece, claro, si elegimos verla desde una perspectiva nueva, una elevada, ¿Qué tal esta?, “ir en contra de la unión”. Es desde este punto de vista que podemos tomar un respiro y observar con ojos optimistas la vida frente a nosotros, pues quiere decir que si estoy confundido, me he desarmado y no logro mantener mis “piezas” unidas, y así como el mecánico que desarma el motor para ver qué sirve y qué ya no, puedo volver a integrar mi ser con lo mejor de hoy, con lo que tengo hoy.

El redefinirme y aceptarme, es el primer paso de cualquier proceso de transformación, es decirle al universo, a Dios, a la inteligencia infinita, que estoy dispuesto a tomar las riendas de mi vida con responsabilidad, dejando de culpar al resto del mundo por lo que sólo yo he hecho y/o elegido. Es crecer internamente y decir “ESTOY AQUÍ, MÍRAME, QUIERO VOLVER A JUGAR”, es hacerme presente, nuevamente, en el radar universal y brillar con luz propia, luz suficiente para guiarme en cualquier camino, sin importar cuán obscuro pueda ser.

Una vez ubicado, me puedo mover hacia donde quiera con una facilidad absoluta, con el convencimiento de que sin importar cuántos caminos me puedan llevar al mismo objetivo, son míos para escoger y míos por caminar, y mejor aún, que yo hago el camino al andar, como dijo Serrat. El saber quién soy, más allá de la definición étnica, cultural, social y/o religiosa, me posiciona en una perspectiva de entendimiento sin límites, como cuando éramos niños y el simple hecho de imaginar algo nos transportaba a mundos mágicos en donde todo era posible en donde cualquier sueño era tangible, en donde me podía ver al espejo orgulloso de mi y decir “ese soy yo”, en donde no era otro más, sino ALGUIEN.

Piensa en todo esto la próxima vez que te sientas confundido(a), pues es tu ser interno diciéndote que enciendas tu SPS y mandes tu señal fuerte y clara para retomar tu lugar en este mundo que ahora reclama tu presencia consciente, para realmente participar y no sólo ser uno más.

Saber nuestro posicionamiento nos da sentido de pertenencia, nos aclara el panorama y facilita nuestro proceso de evolución. Enciende tu SPS y lánzate a la búsqueda de lo que considerabas perdido, no las cosas materiales, hablo del sentido de tu vida, tu confianza, tu Fe, y cuando lo hagas, te sorprenderás de lo cerca que todo eso estaba y simplemente, no te habías dado cuenta por falta de ubicación.

Libros Recomendados: El camino de la Felicidad (Jorge Bucay), Rumbo a una Vida Mejor (Jorge Bucay), El Poder del Pensamiento Positivo (Frank Mulani)