Haciendo inventario.

Por Juan Ordóñez

Todos los días es año nuevo y si todos los días son nuevos…¿porqué eliges vivir en lo “viejo”? Cada año que termina es ya una tradición que la gran mayoría haga una revisión del año anterior y de acuerdo a ello, genere las intenciones para el año que inicia. Excelente ejercicio para poner en la mira las cosas y situaciones que quieres experimentar, el rollo es que muy pocas veces ves esas intenciones manifestadas y la razón es que las creas con “agendas ocultas”, que llevan la garantía de fracaso.

No te sientas mal, no lo haces a propósito, en la mayoría de los casos, por eso es fundamental antes de formular tus intenciones, el equilibrar el diferencial emocional.Es decir, difuminar las cargas emocionales negativas que se traducen en obstáculos en tu vida y fortalecer las positivas que potencializan tu bienestar.

A este proceso lo llamo “haciendo inventario”, porque lo que vas a realizar es justo eso inventariar las emociones y sentimientos que persisten en ti y sin son buenos reforzarlos y si son malos, deshacernos de ellos.

¿Cómo lo vamos a hacer? Bueno, lo vas a traer a tu mente todas las cosas buenas que lograste en el pasado (año anterior) y también recordar las que no lograste y aceptar el sentimiento que venga a ti sin evadirlo. Muy fácil cuando revisamos lo logrado, pero la historia es otra cuando revisamos lo que no ¿por qué?

Pues porque siempre que nuestros sentimientos se ven lastimados, nos sentimos infelices, o pensamos que lastimamos a alguien, sin importar el evento, tu cuerpo registra y resiente los químicos que se generan, como normalmente no sabemos “soltar”, esos químicos se guardan por ahí y esto hace que se creen enlaces neuronales que con la mínima “provocación” recrean el recorrido químico generando más y más ansiedad en ti. Lo que se traduce en N cantidad de padecimientos, estrés mayormente. Este proceso se vuelve un hábito y por eso repetimos y repetimos y como dice la canción, “te tropiezas otra vez con la misma piedra”. Súper loco que esto (revivir lo malo) sea costumbre, en vez de revivir lo bueno.

Así que cuando haces esta revisión consciente de lo que sientes, más que de los hechos, se logra la “magia”, pues el aceptar que NO es “malo” el no haber podido, el no tener todas las respuestas, el no haber “cumplido”, te libera de dichas cargas. Otorga perdón a ti y a los demás.

Recuerda que este no es un ejercicio mental, es del corazón, no evadas lo que sientes, no evadas los pensamientos que llegaran, permítete sentir y acéptate tal cual eres. Eres un ser maravilloso, la clave está en que Tú lo tienes que creer, no yo, no el de enfrente.

Haz tu inventario con mucha calma, elige un momento y lugar propicio, de preferencia hazlo por escrito para que más de tus sentidos intervengan. Este es un proceso intenso, no te lo niego, pero al final la calma y equilibrio llegan, te lo garantizo.

Después de haber realizado tu inventario y haber equilibrado, entonces sí realiza tus intenciones para este año que inicia. Borrón y cuenta nueva.

No haces esto porque estás mal, si no porque quieres estar mejor, y esa debe ser nuestra aspiración diaria, no anual. Repítete, “El cambio soy Yo” y vive hoy la vida que has soñado.