La esencia de la Navidad.

Por Juan Ordóñez

natividadDime si no, llega Diciembre y de una manera “mágica” empezamos a reflexionar sobre el año que está por terminar, lo que hicimos, lo que no, lo que sucedió y lo que pudo haber sucedido. Es como si alguien apretara un botón y en automático se generara en nosotros un sentido de búsqueda de reconexión, de contactar con otros ahí afuera. Inician las reuniones de “fin de año” y es un gusto vernos con personas con las cuales tuvimos poco o ningún contacto durante el año.

¿Cómo llegamos aquí? ¿Es esta la esencia de la navidad? Cantar villancicos, sacar la rama y reunirme con mis cuates? No lo creo.

Pienso que, dejando a un lado el significado religioso del natalicio de Jesús pues no todos son católicos en el mundo, la verdadera esencia de la navidad es el sentido de agradecimiento.

Este ha sido un año de transición, en donde más que nunca nos hemos dado cuenta de la verdadera importancia de cada momento, de lo que significa estar vivo y sentirlo. Hoy ya habemos muchas personas que hemos recordado el valor intrínseco de estas fechas: la gratitud.

El diccionario Webster’s define el termino agradecido como “aquél que reconoce o aprecia los beneficios recibidos”. El agradecimiento promueve la humildad, estimula tu fe y genera satisfacción.

La actitud de agradecimiento, no sólo debe de ser fomentada y/o expresada en estas fechas, hay que practicarla diariamente. Toma un tiempo cada día para recordarte a ti mismo(a) que tu existencia es en realidad una parte de un escenario mayor y que la manera en que eliges tomar acción ante los retos de la vida, define quién eres y aquello en lo que crees.

Si creo (creer) en algo y actúo acorde, Creo(crear) en mi día a día más de lo que en mi corazón se forja. Bajo circunstancias dadas, hay un mundo de diferencia cuando una persona responde a la situación con agradecimiento y la otra cuando reacciona a la defensiva o con irritación.

El agradecimiento es el único exceso que nos debemos de permitir. En estas fechas no busques agradecer a los demás con regalos, dar regalos es bueno, pero no a cambio de algo. Expresa tu gratitud con ejemplo, regresando lo mismo, no bienes materiales, sino intensiones buenas con corazón sincero. Los objetos se olvidan y echan a perder, un “gracias” y/o un “te quiero” duran toda la vida.

Así que en estas fiestas decembrinas, puedes reventarte todo lo que quieras, celebra, brinca, baila y cotorrea, pero al final del día, no pierdas la esencia de las fechas y agradece, al menos, porque te divertiste un chorro y regresaste a casa con bien. Sobre todo al termino de un año intenso, y que GRACIAS a la participación de todos, empezaremos un nuevo ciclo lleno de luz.

Agradece a Dios, a la inteligencia infinita, al universo, o a lo que consideres divino, porque llegaste al día de hoy y sigues respirando, con tus sentidos intactos y tu corazón lleno de Fe, y si fuera tu caso el de enfermedad, pérdida, rechazo, abandono o cualquier otra situación terrible, de todas maneras agradece, agradece que te encuentras de pie, con tu frente en alto y la convicción total de que estas situaciones no fueron maldiciones, sino experiencias que te permitieron crecer como ser humano, que te permitieron acceder a esa parte de ti donde vive Dios.

Es mi opinión que la verdadera enseñanza de Jesús (y otros avatares como él), ha sido el vivir como hermanos, a entendernos no por medio de la palabra, sino por medio del corazón. Respetémonos y dejemos de tratar que los demás sean como a nosotros nos gustaría.

Agradezcamos su valiosa participación, pues “buena o mala”, nos ayuda a ser mejores personas. Dejemos atrás el YO y demos paso al NOSOTROS. Agradezcamos por la vida, por la vida de Dios en nosotros mismos. ¡FELICIDADES!