Lo he perdido todo

Por Juan Ordóñez

encontrar la luz¿Te has encontrado en alguna situación a lo largo de tu vida que te llevó a repetir esta frase: “Lo he perdido TODO”? Yo sí, y si tú no, seguro al menos la has escuchado las suficientes. En los últimos meses he reflexionado mucho acerca de la vida ahí afuera, familia, ciudad, estado, país y en sí, el mundo entero, todas ellas fuera de nuestro control, aun cuando ya se ha hablado acerca de quitarnos ese mal hábito de querer controlar situaciones que nos nos conciernen y que sólo terminan frustrándonos más, seguimos haciéndolo. Deja que te lo diga nuevamente, de lo único de podemos tener control y eso después de mucho trabajo personal, es de cómo reaccionaremos ante las diferentes situaciones de la vida cotidiana.

Y para esto, siempre debemos aceptar que al menos, hay dos formas de ver las cosas, claro, si realmente queremos ver algo. Hacernos responsables de nuestra vida, retomar autocontrol, ver las cosas desde otros ángulos soltando viejas creencias y abriéndonos a nuevas posibilidades. Es clave para lograr un cambio significativo, es con esta actitud y disposición que lograremos ver el mundo de manera diferente.

A todos nos gusta, sobre todo hoy en día, abordar temas místicos, esotéricos y hablar de la polaridad y de cómo debe existir un balance entre la luz y la oscuridad, inclusive en cualquier religión se debate acerca de la “eterna lucha” entre el bien y el mal. Y caray, no andan mal en sus definiciones pues es lo que hemos vivido en los últimos años, la lucha entre los “buenos” y los “malos”, muertes, robos, secuestros, abusos, etc. Grupos tratando de sembrar el terror y otros tratando de evitarlo sembrando más miedo en su intento. Nuestros días son acompañados de las terribles noticias acerca del cambio climático, el declive económico, el creciente desempleo y la falta de nuevas fuentes de él, la guerra antidrogas, los desacuerdos políticos y sus consecuentes escándalos, la creciente inseguridad, y así la lista sigue hasta que llega la noche y cerramos con broche de oro viendo más noticias terribles, sólo para irnos a dormir, si es que podemos, “preocupados” por el día de mañana.

En esta vorágine de acontecimientos, te otorgo razón, nos es difícil ser objetivos y nos bloqueamos para realizar una simple reflexión, muy leve, muy lógica, muy básica, en la vida TODO está equilibrado, es naturaleza pura, si no estaríamos diciendo que Dios, la inteligencia infinita, el universo, o como quieras llamarle, es imperfecto, y aún con tanto suceso terrible, sabes que esto no es verdad.

Este equilibrio existe, o sea que si hay tal cantidad de oscuridad, maldad y/o negatividad, igual debe de existir su contraparte, y es justo con la siguiente pregunta donde podemos generar cambio: ¿porqué elegir sólo ver una cara de la moneda? ¿Porqué elegir seguir sumergidos en la oscuridad si la primera cosa que Dios hizo, y en eso coinciden todas las religiones en sus respectivos libros para enseñar la palabra, fue sacar la luz de la oscuridad, digo, no hay que ser doctorado en astronomía o física nuclear para entender que si dijo “hágase la luz y la luz se hizo” (palabras más, palabras menos), es porque lo único que había era oscuridad, y de ahí sacó la luz. Y si fuimos hechos a su imagen y semejanza, ¿Acaso no hemos sido provistos con ese mismo potencial de crear luz de la oscuridad? Yo creo que sí, ¿No son nuestros ojos el medio?, Porque cuando yo cierro mis ojos veo oscuro, no se tú, pero también cuando los abro, también veo la luz.

Ver la luz o crear luz no es una experiencia religiosa, no es onda esotérica o mística, es nuestra elección, nuestra responsabilidad, por eso es muy válido si quieres seguir sumergido(a) en la oscuridad y no darte cuenta de que hay un sin fin de cosas buenas en tu vida que al “cerrar” tus ojos no puedes ver, y como no puedes ver, te aíslas y te fraccionas, no sólo de tu potencial, sino de las personas a tu alrededor que necesitan tu participación consciente en esta vida, hoy, no mañana.

Al reflexionar acerca de tu vida ¿consideras que lo has perdido todo?, ¿te quedaste sin carro? Si dejarás de lamentarte porque es una lata el movilizarte y abrieras los ojos para darte cuenta que tienes dos piernas cuyo motivo de tenerlas es justo para moverte, te fijarías también que hay miles que no las tienen o no les funcionan como a ti y sin embargo se mueven, avanzan.

¿Ya no puedes comprar las cosas que quieres? Abre los ojos y date cuenta de que si asimilas la falta de algo, es porque lo tuviste y seguro acabó por ahí arrumbado, cuando hay miles otros que nunca, nunca han vivido la experiencia de ir a comprar algo que no sea algo de comida para medio alimentarse.

¿Te quedaste sin trabajo porque tu empresa cerró y/o redujo personal? Ah, claro es culpa del gobierno, de la economía mundial, pero ya pensaste en tus otros compañeros que también se quedaron sin empleo, que tal vez ni te gustaba ese trabajo y sólo te limitaba, que muy probablemente adquiriste experiencia y entrenamiento en ese trabajo que podrás utilizar en el próximo que tengas. Si abres los ojos verás que se abren puertas, no es que estuvieran cerradas, es que esas puertas no se ven con los ojos cerrados.

¿Perdiste seres queridos, familiares o amigos cercanos por la ola de violencia? Si te mantienes con tus ojos cerrados y en ira total, realmente los habrás perdido, pues tu rabia y tu dolor, no te permitirán actuar y sanar tu corazón. Si abres tus ojos verás que no se han ido, que siguen siendo parte de ti en tu corazón y en todo lo que te rodea, pues al regresar a la fuente de creación vuelven a ser parte del todo, y lo más importante, al abrir tus ojos puedes ver que a tu alrededor también quedaron otros seres queridos con vida que necesitan de ti y de tu amor.

Yo, decidí perderlo todo, perdí el miedo a que me secuestren a mi o al algún miembro de mi familia, perdí los apegos a las cosas materiales pues me di cuenta que ninguna definía mi felicidad, perdí kilos que había ganado por no hacer ejercicio, perdí el tiempo viendo televisión y quejándome de la vida, perdí “amistades” porque dicen que ando en “cosas raras” y ya no pienso como ellos, perdí la cuenta de los días y ya no me importa si es ayer o mañana, perdí las ganas de ver los noticieros porque sólo hablan de tragedias, perdí el miedo a que se metan a robar a mi casa, perdí la tristeza, perdí la apatía, perdí la flojera, perdí la depresión, perdí la desesperación, perdí la ansiedad y la enfermedad, ¿cómo perdí todo eso? Abrí los ojos y vi la luz.

Al abrir los ojos me di cuenta de que si quiero que el mundo cambie, tengo que cambiar yo, que no es que niegue la existencia de la oscuridad, es que elijo ver la luz.

Tal vez pienses que estoy buscando la verdad en la ficción, pero si eso me hace mejor persona y feliz, estoy logrando algo, ¿no es eso lo que todos queremos al final del día? sentirnos unidos, sentir que pertenecemos, que tenemos un futuro, que vale la pena seguir conectando nuestros corazones, ¡abre tus ojos!, abre tus ojos y mírate en los ojos de los demás, deja entrar la luz, sal de la oscuridad y súmate, da tu intención de generar cambio de ver las cosas diferentes, pues tus ojos físicos no deben de estar conectados a la mente, sino al corazón.

¿Lo has perdido todo? Yo sí, y estoy agradecido, ahora viajo más ligero y cuando veo los ojos abiertos de alguien, me veo en ellos y veo la luz, no mi luz, la luz de todos. Siente la vida, para que la vida te sienta y se transforme, ¡abre tu corazón, abre tus ojos!.

Que tengas el mejor de los días, y que cada segundo, lo puedas caminar con los ojos abiertos después de haberlo perdido todo.

Libros recomendados: Cómo no Rendirse (RL Adam), El Lado Positivo del Fracaso (John C Maxwell), Me Mudo de Sistema: Cómo pasar de la Resignación a la Acción (Cecilia Monllor)