Porqué lo que otros dicen de ti, nada tiene que ver contigo.

Por Juan Ordóñez

chismesEn un día común, todos, en serio, todos, proyectamos nuestro espacio interior hacia el mundo exterior.

Lo que pensamos y sentimos impacta nuestras decisiones, acciones y palabras expresadas. Por lo que no es difícil deducir que al ser yo el emisor, en el extremo receptor, habrá siempre otra persona.

Ahora, si puedo entender que mis pensamientos, palabras y acciones no son acerca de otros, entonces, mucho más fácil me será ver que lo que otros piensan, dicen y hacen, no se trata o es tampoco, acerca de mi.

Te pongo un ejemplo para esclarecer: tu vida va bien y te sientes bien, pero te encuentras con alguien negativo(a), aún ante su negatividad, eres capaz de tolerar y mantener una actitud positiva, porque te sientes bien. Pero, si te siente terrible y estás cerca de alguien que es muy positivo(a), lo más probable es que dejes salir tu negatividad y te sientas más frustrado(a) ante la positividad de el/ella.

En ambos escenarios, tu pensar y sentir definieron lo que proyectaste hacia ellos. No se trató o fue acerca de ellos, si no de ti.

El ciclo pensamiento/sentimiento, nada tiene que ver con las personas frente a ti (afuera), viene de dentro de ti y define tus elecciones, desgraciadamente si es negativo y no eres consciente de ello como para tener auto control, la negatividad saldrá a pasear. Vas a proyectar eso frente a ti. Lo verás actuar en tu contra.

Hay que entender que siempre habrá personas que te aprieten los botones y te lleven a pensar y sentir de manera negativa. Sin embargo, no es excusa para pensar que alguien más te controla. Nadie controla lo que piensas y/o sientes. Ese espacio interior, es tu dominio. Te pertenece, tú lo creaste.

Este espacio interior del que te hablo, se basa en una acumulación de experiencias y conocimiento a lo largo de tu vida, todas esas experiencias tuvieron un impacto emocional y formaron tus creencias, es decir, todo lo que consideras tu modelo de realidad. Literalmente, es la lente a través de la cual te ves a ti mismo(a), la vida y a otras personas. Es desde este lugar que percibes, interpretas, piensas, sientes y reaccionas ante la vida que te rodea. Y como ves, no tiene nada que ver con otras personas. Lo que dices y haces no se trata de otros, ni siquiera cuando te aprietan los botones. Tu comportamiento, juicios, críticas y/o palabras lastimeras, no son acerca de otros, son una proyección de ese espacio interior, que de esa forma, busca ser cambiado, actualizado, sanado.

Es por esta misma razón que lo que otras personas dicen y hacen, no tiene que ver contigo tampoco. Igual que a ti, les puedes apretar botones y ellos reaccionaran, pero es sólo su proyección interior lo que ven.

Vivimos en un mundo altamente reaccionario. Alguien hace o dice algo (proyectando su espacio interior), y esas ondas tocarán a alguien más apretando sus botones, por lo que simplemente reaccionaran.

Nos molestamos tan fácilmente por lo que otra persona dijo o hizo, que lo tomamos personal, interpretamos sus gestos, acciones y/o palabras como en contra de nosotros, cuando en realidad nada tiene que ver con mi persona. Desgraciadamente para muchos esto se vuelve un mal hábito y casi, casi andan por la vida “identificando” enemigos, “todo el mundo está en mi contra”, suelen decir.

Como lo tomamos personal, nuestros egos se ven lastimados. Pero si tan sólo fuésemos capaces de tomar una perspectiva más elevada, nos daríamos cuenta de lo que realmente sucede y no reaccionaríamos, por lo que nos moveríamos con mayor paz y tranquilidad. Paz y tranquilidad, que se proyectaría a nuestro entorno.

La práctica hace al maestro, así que la próxima vez que alguien diga o haga algo y te sientes aludido(a), toma una respiración profunda y di para ti mismo(a): “Lo que otros dicen y hacen, no es acerca de mí, elijo no reaccionar, elijo la paz”.

Ser conscientes de nuestras proyecciones, generará mayor empatía en nosotros y así cuando alguien proyecte su espacio interior, por ejemplo, ira, malestar, negatividad, etc., podré entender lo mal que esa persona debe de estar sintiéndose y actuar acorde, no reaccionaré.

Aumentar nuestra capacidad de permanecer al margen, conscientes y elegir no reaccionar, evitará engancharnos con la negatividad de otras personas, rompiendo el círculo vicioso.

Vivimos para servir y servimos para vivir, estamos para actuar y no que actúen sobre nosotros, si logramos ayudarnos, estaremos ayudando a todos. Si eliges no reaccionar, si eliges la paz, la próxima vez que alguien proyecte su negatividad, seguro ésta se transformará ante tu presencia de paz y calma. Y al final del día, ¿no es esto lo que todos queremos? Elige consciente, Elige la Paz.